Como un cadáver insepulto, de piel curtida y
mirada perdida en lontananza, arrastro los pies en circunferencia sin fin por
la arena de éste paraíso esmeraldino convertido en prisión casi exclusiva. No sé cuánto tiempo ha transcurrido desde
aquella tormenta que destrozó la embarcación y furiosa nos vomitó sobre esta
pequeña porción de tierra firme. Soy la única sobreviviente de
este "Naufragio" velero cuyo experimento de convivencia
humana escandalizó a una sociedad mojigata que anticipó su fracaso. El mar
en su infinito silencio...... se tragó mi voz La soledad no es grata compañía y preferiría
aquella histeria colectiva, resultado del hacinamiento y la intolerancia del
ser y hacer de cada uno. Tolerancia! era lo que estaba a prueba, esa fuerza
interior que sobre lleva voluntades desbordadas y desenfrenos que anulan la
convivencia armoniosa. Atrapados entre cielo y mar, a cuarenta y cinco días de
distancia, se respiraba un aire en descomposición, se sentía olor a lujuria, a
madrugadas húmedas en soledad, mezcla de nostalgia y desesperación, a
manías reprimidas, vicios frenados que provocan palpitaciones sin compás, y
ojos a punto de saltar de sus órbitas. La ausencia de pudor era una constante
en la Barcaza, en aras de satisfacer una necesidad fisiológica o de
pareja. En contraste, las noches de plenilunio
relajaban el ambiente y el espíritu abatido se arrodillaba bajo la bóveda
celeste a la luz primitiva de las novas en estallido. Éramos libres en medio del océano! libres de
pensamiento, libres de expresión, libres de mostrarnos con la misma desnudez
con la que nacimos. Libres ayer... y hoy, presa de la soledad y el
miedo. Miedo a morir, miedo a no ser......rescatada.
Autoria Propia.
Autoria Propia.
Muy bueno, estas escribiendolo apenas o ya lo acabaste, mandame el manifiesto para leerlo completo o el libro suena chido y te lleva a imaginarte cada una de las palabras o acciones que le suceden al personaje.
ResponderBorrarEnhorabuena!
FELICIDADES